Clamé a la vida buscando amores
¡Y me respondiste tú!…..como mujer.
Busque en mi corazón de niño
las plegarias para hablarte
y en hombre me despertaste
para llenarme de tu querer.
Pensé en mi mente
con que palabras te llamaría
pero fueron los susurros
de tu corazón vibrante
que al mío despertaría
a un bello amanecer.
Imploré al alma del universo
el sentir un día especial
y hoy lo vivo y tengo
¡porque tú estás conmigo en este lugar!.
Lloré mi desventura
por el primer amor que tuve y se fué
pero llegó el verdadero
que llenó todo mi Ser.
Esperé que en mí brotara
un poco de confianza, amor y fé
pero tus manos y brazos
en mi regazo afloraron
las virtudes de mi mente y corazón.
Guarde todos los bellos recuerdos
que tú despertaste en mí
y hoy aunque no estés conmigo
mis poemas son las plegarias
y rezos que hoy te evoco a ti.
Miré de nuevo al cielo
llenara de nuevo mi desconsuelo
y al instante apareció otro ángel
llenándome de su amor
con un beso que le pedí.
Transformé toda la energía divina
que compartimos los dos
en la luz de nuestra Madre interior
fué con sus brazos abiertos
nos espera al cumplir cada uno
la misión sagrada que nos unió.
Si mis suspiros no alcanzaron
a llegar hacia tí
guárdalos siempre en tu mente
y en tu corazón grábalos en fuego
después de plasmarlos en poemas
porque fuiste milagros de éste mundo
mi eterna compañera, ángel y mujer.
2011/08/10.
Ignacio Rivas Castro.
domingo, 14 de agosto de 2011
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